El camino a interpretar la Biblia


El camino para interpretar la Biblia: Con un corazón deseoso de amar a Cristo y vivir para su gloria nos aproximamos a ella. El primer paso es entender que su fin es llevarnos a Cristo, no solo a nivel personal, sino también hacia nuestros hermanos y nuestro prójimo.

Luego, debemos buscar cómo se hace esto en cada pasaje, por qué se busca y cuál es el alcance del testimonio: qué nos muestra de Cristo y hasta dónde se extiende esa realidad para todos.

Para responder a estas preguntas con éxito, dado que el testimonio se brindó hace miles de años, es necesario comprender la cultura de los tiempos del Antiguo y Nuevo Testamento, sus costumbres, su forma de vivir y de pensar. También es fundamental entender la historia, considerando los contextos políticos, sociales, religiosos y geográficos en los que se formó la Biblia. Además, se requiere conocimiento gramatical: leer la Biblia en sus lenguajes originales, comprender su significado en esos idiomas y analizarla en relación con su contexto literario, es decir, cómo fue escrita, a quién estaba dirigida, por qué, para qué y cómo se relacionan entre sí los textos bíblicos.

La aplicación práctica se centra únicamente en aquello que trasciende la cultura y la historia y que es indispensable para nuestra edificación en Cristo Jesús. Solo estas enseñanzas se aplican y se predican autoritativamente a la iglesia y para la vida personal. Estas son las obras de gracia: la oración, la meditación y el crecimiento en el Salvador, el conocimiento de Él, el amor mutuo, el liderazgo y el sostenimiento de la comunidad y de la congregación. En otras palabras, se aplica todo lo que fortalezca las obras de gracia, incluyendo protegernos de sus enemigos, con el fin de perfeccionar nuestra fe, confianza y entrega en Jesucristo, nuestra relación con Él y nuestro conocimiento de Él. Todo se trata de Cristo.

Esto lo podemos encontrar en el testimonio de las Escrituras, en las vivencias de las iglesias apostólicas, en el pueblo de Israel, entre otros. Aunque los contextos históricos y culturales nos ayudan a comprender mejor estas verdades, no necesariamente se aplican de la misma forma hoy, ya que la historia, la cultura y las costumbres cambian y seguirán cambiando hasta el fin. Estas herramientas nos ayudan a ver el testimonio de Cristo, pero lo que permanece es Cristo mismo, dejando atrás la aplicación cultural e histórica de la Biblia y quedándonos únicamente con Él y las obras de gracia.

“Las Escrituras dan testimonio de mí…” — Juan 5:39



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